“Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos
hemos oído
y sabemos que verdaderamente éste es el
Salvador del mundo, el Cristo”.
S.Juan 4:42
En este pasaje encontramos a una mujer que ha conocido
a Cristo y
lo primero que hace, es comunicarlo a los demás. Aquellos
Que la escucharon hablar de Cristo, no hacen una
decisión inmediata,
pero sí quedan con inquietudes y buscan encontrar a Cristo.
Cuando lo encuentran, vuelven al encuentro de esta mujer,
para decirle con alegría, que ellos mismos habían oído y habían
experimentado que Cristo era el Salvador del mundo.
¡Qué importante es
presentar bien a Cristo!.
Cuando lo hacemos, estamos plantando la semilla,
para que el
Espíritu Santo
pueda obrar. La presencia de Jesucristo en
la vida de los hombres produce cambios que no se
pueden ignorar.
Cuando alguien
descubre a Cristo como el Salvador de su vida,
no puede contenerse de
querer
compartirlo.
Sin embargo hay personas a las cuales les hablamos
del Señor
y nos parece
que nunca van a aceptarlo, pero con el correr del
tiempo,
vuelven a recibir la voz de Dios, hablando a su corazón
y teniendo un
buen recuerdo de quién les habló primero del Señor deciden
aceptarlo.
No debemos presionar a las personas para que
reciban a Cristo,
pues ésto
es obra del Espíritu Santo. Nuestra
obligación es sembrar la semilla, hablar del Señor
todo lo que sea
posible sin ser
cargosos. Es preferible dejar a las personas con ganas de seguir
escuchando y no
saturarlos de tal manera que nunca más quieran
saber del Evangelio, o
cuando nos
vean venir, huyan despavoridos, porque recuerdan, lo pesado que
hemos sido anteriormente.
La preparación de la tierra debe ser algo muy importante,
y ésto es lo
que hacemos, cuando permitimos que nuestro
testimonio
presente a Cristo dignamente. Aprendamos hoy, a
presentar a Cristo con
madurez, dejando una buena impresión del Evangelio.
Cuando la semilla es
sembrada en la buena tierra, toma su tiempo hasta que la
planta crezca y
dé su fruto.
La Palabra de Dios obra en el corazón de los seres humanos el
Espíritu Santo
hace su trabajo y la persona llega a los
pies de Cristo en el Tiempo de Dios.
¡Señor ayúdame a presentar a Cristo de tal manera
que las personas
deseen recibir a Cristo!
Dr.Daniel L.Bustamante