HAS CAMBIADO MI LAMENTO EN BAILE
C. S. Funes
E-mail: claudiasusanafunes@hotmail.com
Hoy en día se pone énfasis en la adoración y en la alabanza. Se producen muchas grabaciones musicales. Y se llevan a cabo muchos cultos de adoración y alabanza. Pero todavía me pregunto, ¿entendemos lo que significa la verdadera adoración? He notado tres reacciones.
Hay un grupo que se opone a todo lo externo del movimiento de adoración y alabanza. A estos le preocupan la música, los músicos y el estilo externo. Les preocupa que la música no se adapta a su cultura en particular, les preocupa que haya danza, les preocupa el tiempo que se consume cantando.
Hablan de “tipos de adoración”, de adoración aceptable y no aceptable según su denominación y sus doctrinas históricas. Finalmente, juzgan las motivaciones de los que están al frente de movimientos de renovación.
Hay un grupo que esta encantadísimo. Compran todas las grabaciones, asisten a todos los conciertos y siguen con sumo cariño y admiración a los hombres y mujeres que Dios ha levantado para concientizar a los pueblos en la adoración y la alabanza. Estos son los que sinceramente quieren cambiar toda la música, desechar lo viejo y “anticuado”. Piensan que con grupos de adoración y alabanza, música e instrumentos, libros y enseñanzas alcanzaran un más alto nivel espiritual. Han hecho de este movimiento una causa, una cruzada, una revolución. Pero a pesar de sus buenas intenciones, allí termina el compromiso con la adoración y la alabanza: en la música, en lo externo, en una experiencia nueva, en concierto tras concierto, en conferencia tras conferencia, en grabación tras grabación.
Pero hay un tercer grupo. Estos son los verdaderos adoradores, los que no se preocupan por la música, aunque es uno de los medios más importantes en la adoración. Su meta principal es tener el corazón conforme al de Dios. Su mirada esta en Dios, en sus promesas, en su grandeza, en la cruz ensangrentada, en la obra consumada de Cristo en la cruz, en la tumba vacía, en la victoria total y absoluta contra todo principado y potestad, y en aquel Cordero que está sentado en el trono, autor y consumador de la fe.
Un verdadero adorador está consciente de la verdad. Y esta es que somos pecadores, inmundos, imperfectos, y que lo mejor que podemos ofrecerle a Dios no es sino “trapos de inmundicia”. Pero la verdad también nos dice que Cristo vino a ponerse en nuestro lugar, a vivir una vida perfecta como representante nuestro y que cumplió la ley de Dios que nadie pudo cumplir. Cristo se ofreció voluntariamente como sacrificio inocente. Él pago, saldo y elimino la deuda que teníamos con Dios a través de su sangre santa. En los últimos segundos de su vida, en la cruz del Calvario, proclamó que su obra a mi favor quedaba completa, terminada. Exclamó: “Consumado es”
Y ahora, la verdad me dice que aunque no sea justo, soy justificado y declarado inocente de toda culpa porque Dios me favorece con la justicia de su Hijo. ¿Cómo se logra obtener el manto de la justicia de Cristo? ¿Cómo logramos obtener la justificación de nuestros pecados? ¿Cómo tenemos paz para con Dios? Romanos 5: 1-2 da la respuesta:
Justificados, pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
En el Antiguo Testamento, en Números 21, leemos acerca de una tragedia que se produjo en Israel. Los israelitas estaban en camino a la Tierra prometida. Lo único que Dios pedía de Israel era fe. Pero Israel, en lugar de creer a Dios, se fijaba en las imposibilidades, en los enemigos que se les presentaban en el desierto. En el camino de la fe se interponen muchos obstáculos que nos hacen quitar la mirada de la promesa, se presentan pesos y pecados que nos hacen tropezar en la carrera. Para llegar a la tierra prometida de Canaán, Israel debía pasar por territorio edomita. Los edomitas eran descendientes de Esaú y los israelitas de Jacob. Eran de un mismo linaje espiritual. Israel era del linaje de Jacob, un hombre que deseó la bendición de Dios con todo corazón. Edom era del linaje de Esaú, un hombre que desechó la bendición de Dios.
Los edomitas odiaban a los israelitas. Siempre fueron sus enemigos. En esta ocasión fueron crueles. No permitieron que Israel, con sus más de dos millones de hombres, mujeres y niños, pasara por su territorio. Israel tuvo que tomar un camino más largo hacia la tierra prometida. Ante esto, los israelitas se desanimaron. Cuenta Números 21. 5 que el pueblo hablo contra Dios y contra Moisés: “¿porque nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto?”, dijeron, “pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano”.
Los israelitas se quejaron a pesar de que Dios les daba maná todos los días, los mantenía sanos, la ropa y los calzados no se gastaban y estaban constantemente protegidos con una nube de día y una columna de fuego de noche. Al tropezar con Edom, pusieron la mirada en las circunstancias y culparon a Dios y a Moisés. Entonces él respondió. Dios siempre responde cuando quitamos nuestros ojos de El. Números 21. 6 consigna su respuesta:
Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.
De repente, los israelitas se olvidaron de los edomitas, del maná, del agua, de los inconvenientes del desierto. El problema eran las serpientes.
La disciplina de Dios en nuestras vidas viene sola y exclusivamente cuando quitamos la mirada de Él y la ponemos en nuestra necesidad o en algo o en alguien que nos pueda ayudar. Pero no es para castigarnos sino para recordarnos que debemos poner los ojos en Cristo, el autor y consumador de la fe. Si usted lee todo el capítulo doce de Hebreos, el escritor habla de la disciplina de Dios en nuestras vidas.
Las serpientes produjeron un cambio en Israel. Se arrepintieron. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella vivirá. (Números 21:7.8).
Lea lo que dijo Jesús acerca de esto: y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna (Juan 3:14-15).
Mirar a Cristo significa creer en Él, y en sus promesas. Poner nuestros ojos en Jesucristo es creer que El, es el autor de la fe en nuestras vidas. El está a cargo de nuestras vidas, nos hace aptos, nos dirige, nos cambia. Cristo es la fuente de toda bendición. En El está todo lo que necesitamos. Si nuestra vida espiritual o nuestra conducta cristiana están fallando porque le falta algo, El completa lo que falta.
EL FUEGO PURIFICADOR DE DIOS.
Pág. 105.
Isaías recibió la maravillosa revelación de la adoración frente al trono del Señor (Isaías 6) en el momento más crítico de su vida. El rey Uzías, uno de los reyes más amados y respetados en la historia de Israel (porque había llevado prosperidad y paz a Israel), estaba muriendo de lepra. Según la ley Mosáica, los leprosos no podían convivir con el pueblo. El trono, pues, estaba vacío. En esa situación, Dios le mostró que hay un trono que nunca está vacío. Aunque la situación sea irremediable, hay un Rey y Señor que está sentado permanentemente en el trono. Este trono es alto y sublime.
La palabra “alto” significa “enaltecido”. Dios le reveló a Isaías un trono que a cada instante se hacía más alto. Y lo más lindo es que Isaías se elevaba con el trono. La autoridad, el poder y la majestad de Dios no son simplemente grandes. Dios se engrandece constantemente. Dios se hace más alto, más elevado. Dios es tan alto, tan grande, que eternamente se engrandecerá y elevara y enaltecerá sin límites y sin fin.
Isaías vio al Señor en su santidad. Los ángeles se cubren el rostro frente la santidad de Dios. No pueden contemplar a Dios ni a su santidad porque el que lo hace es transformado (2da.Cor.3:18). Los ángeles no son creados a la imagen de Dios. Nunca serán transformados a la imagen de Cristo por el Espíritu Santo. Eso es para los redimidos. Eso era para Isaías. Isaías miró la santidad de Dios a cara descubierta. Vio que todo estaba lleno de la gloria de Dios. Pero de repente, Isaías cambio la mirada. Se miró y dijo: ¡Ay de mí! Que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los Ejércitos (Isaías 6:5).
Si contemplamos la santidad de Dios y luego contemplamos nuestra miserable condición interna de inmundicia vamos a lanzar el mismo gemido: “¡ay de mí que soy muerto!”. Basta pensar que debemos agradar a ese Dio perfecto y Santo para sentirse angustiado. Pero gracias a Dios que en el cielo no solo está su trono. Hay otro lugar que Dios le muestra a Isaías: un altar con un fuego encendido. Era un lugar de sacrificio cruento. En el altar de Dios hay sangre, la sangre del Cordero. En el altar de Dios hay purificación de pecados por la sangre de Jesús. Cuando nos confesamos con un arrepentimiento verdadero, que es más que remordimiento y dolor por nuestra inmundicia, alcanzamos justificación por la fe basada en la obra consumada de Cristo en la cruz.
Isaías confesó. Cuando confesamos nuestro pecado, la Biblia dice:
Pero si andamos en luz, como El está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1º Juan 1:7-9).
En el preciso momento que Isaías confeso, Dios toco sus labios inmundos para purificarlos y declaro:
He aquí que esto toco tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado (Isaías 6.7).
Dios purificó a Isaías luego de su confesión en dos aspectos:
1. Es quitada tu culpa. Quitada significa retirada, levantada, removida, mudada. Culpa significa perversidad, conducta torcida, depravada. Cuando Dios quita algo, lo quita perfecta y completamente. Nuestros pecados, nuestra conducta depravada, nuestras ofensas, nuestras faltas, Dios la levanta de nuestros corazones, se la lleva y la deposita en la profundidad de su olvido. No deja culpabilidad alguna. Somos declarados inocentes, como si nunca hubiésemos cometido el pecado.
2. Limpio tu pecado. El termino que se traduce “limpio” significa también “cubierto”. Pecado significa “condición pecaminosa”. Cuando confesamos Dios nos perdona ese pecado, pero no nos quita nuestra condición pecaminosa. Nuestra condición de naturaleza pecaminosa y adámica es cubierta con la sangre de Cristo. Un día seremos transformados. Nuestro cuerpo corruptible nuestra carne pecaminosa, nuestra naturaleza adámica, será cambiada por un nuevo cuerpo glorificado. Seremos como Él es. Mientras tanto, la sangre de Jesucristo cubre o esconde nuestra naturaleza pecaminosa porque Dios no puede ver el pecado. Nosotros creemos que el pecado que nos separa de Dios son los pecados diarios, las fallas, las caídas, las ofensas. Estos pecados son removidos cuando los confesamos. Lo que verdaderamente nos separaba de Dios era nuestra naturaleza pecaminosa heredada de Adán. Esa condición no se puede eliminar. La única solución es cubrirla. Cuando en la pascua Dios vio la sangre sobre los dinteles de las puertas de los israelitas, “paso” y no entró en sus casas con la muerte. Cuando El ve la sangre de Cristo sobre nuestra naturaleza perversa, “pasa” sobre nuestras vidas y se nos acepta en el Amado.
Muchos dirán: ¡Que fácil! Es más difícil de lo que parece, más exigente. Este es el evangelio de la gracia. El que entiende y alcanza la gracia entiende también que de la gracia no se puede abusar. El que verdaderamente acepta la gracia no abusa de ella porque entiende que Cristo pago un gran precio, que lo hizo por amor y que para siempre debemos agradecérselo.
Mi esposa me ama profundamente. Conoce mis defectos y, a pesar de eso, me ama. Si cometo alguna ofensa, me perdona. Pero esa seguridad no me conduce a traicionarla. La seguridad de su amor hace que cada día la aprecie más, la proteja más, la ame más. Lo mismo ocurre con Dios. Su amor es desinteresado. Su gracia es inmerecida. Cuanto mas veo el amor y la gracia de Dios, mas repulsión me causa el pecado.
Isaías recibió el perdón de Dios. Sus faltas fueron arrancadas y su condición pecaminosa fue descubierta. Eso produjo algo grandioso. De repente comenzó a oir una conversación celestial. La aplicación de la sangre a su vida abrió sus oídos y pudo escuchar a Dios diciendo: ¿a quién enviaré y quien irá por nosotros?(Isaías 6.8)
Un científico vivía preocupado con los problemas del mundo y estaba resuelto a encontrar medios para disminuirlos. Pasaba días encerrado en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas. Cierto día, su hijo, de siete años, invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, intentó hacer que el hijo fuera a jugar a otro sitio. Viendo que sería imposible sacarlo de allí, el padre procuró algo para darle al hijo, con el objetivo de distraer su atención... De repente tomó un planisferio de una revista, y, con una tijera, recortó el mapa en varios pedazos. Junto con un rollo de cinta adhesiva, lo entregó al hijo diciendo:
- "¿A TI TE GUSTAN LOS ROMPECABEZAS? ENTONCES VOY A DARTE EL MUNDO PARA ARREGLAR. AQUI ESTA EL MUNDO TODO ROTO. ¡MIRA SI PUEDES ARREGLARLO BIEN! HAZLO TODO SOLO"
Calculó que al niño le llevaría días para recomponer el mapa. Algunas horas después, oyó la voz del hijo que le llamaba calmamente:
- "PADRE, PADRE, YA HE HECHO TODO. ¡CONSEGUI TERMINAR TODO!"
Al principio el padre no dio crédito a las palabras del hijo. Sería imposible a su edad haber conseguido recomponer un mapa que jamás había visto. Entonces, el científico levantó los ojos de sus anotaciones, seguro que vería un trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus sitios. ¿Cómo sería posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?
- "TU NO SABIAS COMO ERA EL MUNDO, HIJO MIO. ¿COMO LO CONSEGUISTE?"
- "...Padre, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando tú quitaste el papel de la revista para recortar, yo vi que del otro lado había la figura de un hombre... Cuando tú me diste el mundo para arreglarlo, yo lo intenté pero no lo conseguí. Fue entonces que me acordé del hombre, di vuelta a los recortes y empecé a arreglar el hombre, que yo sabía cómo era. CUANDO CONSEGUI ARREGLAR EL HOMBRE, DI VUELTA LA HOJA Y ENCONTRE QUE HABIA ARREGLADO EL MUNDO..."

By Serafin | May 15, 2010
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Salmos 91:14.
¿Se dirigen a mí estas palabras?
Ciertamente, si conozco su nombre.
Bendito sea el Señor porque su nombre me es conocido.
En efecto, lo he experimentado, lo he conocido, y, por tanto, confío en Él.
Conozco su nombre como el de un Dios que aborrece el pecado, porque la virtud convincente de su Espíritu ha sabido que jamás pactará con el mal.
Mas también le conozco en Jesucristo como el Dios del perdón, porque ha borrado todas mis transgresiones.
Su nombre es la fidelidad y como tal le conozco, ya que jamás me ha desamparado aunque hayan sido multiplicados mis sufrimientos.
Este conocimiento es un don de su gracia, y por esta misma razón, el Señor me concede otra gracia, es decir, ponerme en alto, lo cual es gracia sobre gracia.
Si escalamos las alturas, nuestra posición puede sernos peligrosa; mas si
el Señor nos coloca allí, estaremos seguros.
Tal vez nos ponga en un puesto de gran utilidad, en una experiencia eminente, en
un éxito de nuestro servicio, en la dirección de una obra, en hacer de padre de los pequeñuelos.
Si así no fuera, tal vez puede ponernos en alto por medio de una comunión íntima con Él, por un conocimiento claro y profundo, por una santidad triunfante, o por la anticipación gloriosa de la vida eterna.
Cuando Dios nos pone en alto, Satanás no podrá derribarnos.
¡Que tal sea nuestra experiencia durante todo el día!
Hoy la seguridad de que Dios me levantará me inspira y me desafía.
Señor Gracias por darme de tu sustento y de bondad. Se soy derribado tú me levantas. Amén.
Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.
Siempre habrá momentos difíciles y días complicados en nuestra vida.
Nos da la impresión de que ciertas cosas simplemente no estaban destinadas a pasar y que algunos proyectos simplemente no estaban destinados a funcionar.
Siempre enfrentaremos decepciones, pero también recibiremos muchas bendiciones especiales.
Todo lo que se nos pide es que nos elevemos por encima de nuestros infortunios.
Deja que Dios te muestre nuevas maneras de encarar viejos problemas.
Deja que te ofrezca nuevos descubrimientos.
Deja que los días desplieguen ante ti nuevas posibilidades que hasta entonces desconocías, nuevos sueños que nunca soñaste, y que te regale las semillas de nuevas ideas que nunca antes sembraste.
Deja que Dios modere tus convicciones y te muestre todo lo que está oculto detrás de cada escena: la profunda paz del cambio de estaciones, la majestad de lo que significa tener y ser un amigo, la alegría que se descubre al comprender que nunca es tarde para volver a empezar.
Deja que Dios brinde abundancia a tu alma y a tu corazón.
Deja que te ayude a alcanzar todo lo que deseas para ser todo lo que eres.
Se trata de una regla muy sencilla: Cuanto más das, más recibes. Y cuanto más lo hagas, más te gustará hacerlo.
Eres una persona maravillosa que merece tener una bella vida. Y si alguna vez sobreviene la dificultad, sé que puedes elevarte por encima de ella. ¡Con Dios todo es posible!
Enviado por Claudia Mason
Siempre recuerda que Él siempre se rodeara con sus cuerdas de amor. No estás es un vacio. Eres creación de Dios y Dios nunca abandona lo que el ha creado con propósito.
Y dijo Dios: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.
Genesis 6:3
Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. Exodo 12:24

El mundo del llame ya
Durante los últimos años, ciertos valores de la vida cotidiana fueron cambiando y creo que la influencia de la inmediatez de las imágenes tiene un rol fundamental en ello. Digo esto porque siento que hemos perdido el sutil encanto de la espera que implica un tiempo de incorporación y metabolización de esa imagen, que muchas veces nos permite el acceso a la experiencia y el conocimiento. Esto pasa porque las imágenes se producen en tiempo real y la virtualidad del acontecimiento le quita dimensión histórica y lo sustrae de la memoria provocando un exceso de la proximidad con el suceso que desvirtúa el equilibrio vital.
Parece que en los tiempos que corren, la formación de un ser humano debe estar regida por el instante, ya que hemos devaluado el arduo trabajo del desarrollo de algo. Es interesante lo que pasa a nivel mediático, como por ejemplo con el rating de la televisión: programa que no cuenta con audiencia, por mejor logrado que fuese, automáticamente es bajado del aire; las propagandas para bajar 10 kilos de peso en un mes, recuperar la figura juvenil en una semana, ser bachiller en tres meses y así una cantidad de rubros que nos proponen dar una respuesta inmediata a una necesidad o frustración postergad de nuestro imaginario.
Con respecto a los tiempo de estudio y aprendizaje sucede algo parecido ya que los jóvenes no quieren atravesar el esfuerzo de lo que implica una formación que necesariamente tiene un tiempo, precisa voluntad. Pensemos que hasta hace unos años, cuando no existía Internet, para realizar un trabajo de investigación recurríamos a una biblioteca y se requería de una dedicación de días, meses y a veces años. Hoy googleando accedemos a una monografía de cualquier materia, en instantes.
En este sentido me viene el recuerdo de las letras del tango Cambalache, escritas por Enrique Santos Discepolo: “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho o traidor?, ignorante, sabio, chorro, generoso o estafador…? ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! Lo mismo un burro que un gran profesor? No hay aplazaos ni escalafón?, los ignorantes nos han igualao? Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, Rey de Bastos, caradura o polizón?”
En medicina pasa algo similar. Cuando aparece un síntoma de dolor o fiebre, sin preguntar el sentido del mismo, el paciente reclama al médico “deme algo para sacarme esto ya”. Se han perdido los tiempos que brinda la naturaleza del entendimiento, el reposo y la reparación para poder recuperar la salud, en donde el medico acompañaba a su paciente sin generar temores.
Hay un trabajo de Alejandro Dolina que nos propone:
Aprenda a tocar la flauta en 100 años
Aprenda a vivir durante toda la vida
Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje.
Quiero destacar que estas líneas de ninguna manera pretenden ser una crítica sino por el contrario, busco reflexionar acerca de una cuestión que me parece importante para tener en cuenta. Por un lado tenemos la variable tiempo, que nunca va separada en el ser humano del vector espacio, ya que no hay espacio sin tiempo, ni tiempo sin espacio en el aprendizaje de la vida.
Se necesitaría recuperar el valor de la espera que genera un espacio vital, para lo cual es importante recobrar el valor del sufrimiento que se produce en el proceso y la distancia que es imprescindible para sedimentar la incorporación de lo nuevo, creando una nueva disposición de espacio-tiempo interno que permite la transformación de la vida de una persona.
Dr. Sergio Rozenholc
EN ESTE MUNDO DE LA INMEDIATEZ, QUE LUGAR ES EL QUE OCUPA, LA ORACION, LA ADORACION, LA REFLEXION, Y MUCHO MAS, CUANDO NOS DETENEMOS A MIRAR INTROSPECTIVAMENTE EN NUESTRO INTERIOR Y PENSAR EN COMO NOS VEMOS COMO EN EL JUEGO DE MIRARNOS EN EL ESPEJO, QUE VEMOS, QUE IMAGEN NOS DEVUELVE?
ES NECESARIO, TENER TIEMPOS DE INTERIORIDAD, TIEMPOS DE SOLO ESCUCHAR, LA VOZ DE DIOS, LA VOZ DE LOS OTROS, ESCUCHAR, ATENTAMENTE, DISCERNIR, PEDIR QUE DIOS NOS HABLE.
EL MUNDO DEL LLAME YA NO EXISTE PARA DIOS, EL MUNDO DEL LLAME YA NO ES PARA LOS SIERVOS DE DIOS AUNQUE ESTEN CON LAS AGENDAS OCUPADAS PUES EL TIEMPO ES DE DIOS, Y EN SUS TIEMPOS, NOSOTROS TENEMOS LA VOZ DE NUESTRO SEÑOR.
EL MENSAJE CONTEMPORANEO DE INMEDIATEZ, NO TIENE NADA QUE VER CON UNA VIDA CRISTIANA EN CONEXION CON DIOS.
"Confia en Jehova, y haz el bien; y habitaras en la tierra, y te apacentaras de la verdad. Deleitate en Jehova, y el te concedera las peticiones de tu corazon."
Salmos 37: 3-4
En la pequeña escuelita rural había una vieja estufa de carbón muy anticuada. Un chiquito tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula.
Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente más muerto que vivo del edificio. Lo llevaron al hospital del condado.
En su cama, el niño horriblemente quemado y semi inconsciente, oía al médico que hablaba con su madre.
Le decía que seguramente su hijo moriría que era lo mejor que podía pasar, en realidad -, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo.
Pero el valiente niño no quería morir. Decidió que sobreviviría.
De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió.
Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando despacito que le decía a la mujer que su hijo estaba condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus piernas.
Una vez más el valiente niño tomó una decisión. No sería un inválido.
Caminaría. Pero desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida.
Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control, nada.
Cuando no estaba en la cama, estaba confinado una silla de ruedas.
Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara aire fresco.
Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se impulsó sobre el césped arrastrando las piernas.
Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su casa. Con gran esfuerzo, se subió al cerco. Allí, poste por poste, empezó a avanzar por el cerco, decidido a caminar.
Empezó a hacer lo mismo todos los días hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco.
Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre, su persistencia férrea y su resuelta determinación, desarrolló la capacidad, primero de pararse, luego caminar tambaleándose y finalmente caminar solo y después correr.
Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple placer de correr. Más adelante, en la universidad, formó parte del equipo de carrera sobre pista.
Y aun después, en el Madison Square Garden, este joven que no tenía esperanzas de sobrevivir, que nunca caminaría, que nunca tendría la posibilidad de correr, este joven determinado, Glenn Cunningham, llegó a ser el atleta estadounidense que ¡corrió el kilómetro más veloz el mundo!
"Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también" (2 Timoteo 1:5).
Léase 2a Timoteo 1.
En la familia de Timoteo reinaba la tradición cristiana. Conocemos nombres en tres generaciones. Detrás de Timoteo hay Eunice, y detrás de ésta, Loida. Los tres manifiestan una «fe no fingida», que ha pasado de uno a otro. La fe no es impartida por los padres sino que procede de Dios. Pero Dios se complace en permitir que su bendición se acreciente en las sucesivas generaciones, imprimiendo el valor de lo que permanece y el conocimiento de ser llamado, dentro de la familia, para glorificar el nombre del Señor.
Ni Loida ni Eunice podían haberse imaginado que Timoteo iba a ser llamado a un lugar de tanta prominencia en la Iglesia de Cristo. A Pablo esta especie de nobilidad espiritual, que va de una generación a otra, como israelita, le parece especialmente hermosa. Se goza al contemplarla. Pero nos habla de ello por algo más: quiere llamar nuestra atención a lo realizado por la madre, la forma en que Dios la usó, a ella y a Loida, para inspirar la fe ferviente y real en Timoteo.
Pablo viene a decirnos que el hecho que Timoteo fuera criado bajo la influencia de la gracia es motivo en sí para dar gracias a Dios. La salvación puede tener lugar a cualquier edad, incluso a edad muy avanzada, pero el llegar lejos en el conocimiento de Dios suele ser más seguro cuando el niño ha sido criado dentro de las Escrituras. El corazón, espíritu y conciencia del niño es más tierno y en él se hunden de modo indeleble las enseñanzas. Cuando han sido impresas con eficacia difícilmente se borran más adelante. Timoteo tuvo un inmenso privilegio al poder ser educado desde la niñez en el camino del Señor. Para él, el conocimiento de la Escritura y el contenido de la fe fue vívidamente real. No eran un mero barniz formal, sino que habían crecido y se habían hecho una posesión inseparable de su propia vida y conciencia.
Timoteo le debía esto a su madre, como Agustín se lo debía a su madre Mónica. Este es el privilegio de algunos hijos de madres cristianas, pero no de todas. Algunos hijos de madres cristianas, convertidos luego, han dicho que no habían recibido la más mínima bendición de su madre. Pero en otras ocasiones la madre inspira de modo permanente la vida del hijo y éste conserva siempre sagrados recuerdos de ella. Es algo glorioso que unifica a los dos espiritualmente. La ternura del amor materno es santificada por el amor de Cristo; el amor maternal potencia el ferviente anhelo de la madre de que el hijo sea del Salvador. La madre no descansa hasta que de un modo u otro, leyendo historias de la Biblia, dando consejos, ejemplo, estimulo, como sea, le induce a abrir su corazón al Salvador que se le está revelando por aquellos medios.
Nos lamentamos hoy del hecho que muchos hijos maduros se apartan de la fe. Pero al hacerlo hemos de preguntarnos dónde están las Eunices, cuya intensidad espiritual se ha contagiado al hijo. El padre sin duda tiene su responsabilidad, y su carácter, con frecuencia más fuerte, ha de guiar también al hijo en el hogar. Pero, aun cuando se ejerce la influencia del padre, la tierna actividad espiritual de la madre, su vida fiel, piadosa y de oración es la roturación del terreno que permite recibir la semilla en un blando seno. Las madres deben empezar su actividad en los niños cuando son muy jóvenes. No basta con educar a hijo a comportarse con modales, cuidarlos e instruirlos con rectitud. Hay que conducirlos a entrar en los misterios de la Divinidad.

LO COMPARTO CON UDS. PORQUE ME ENCANTO....
.
Uno Cosechará lo que siembra ...
Dios cierra puertas que ningún hombre puede abrir y Dios abre puertas que ningún hombre puede cerrar.
Si tu necesitas que Dios abra alguna puerta para ti....
Comparte este correo con otros.
Y recuerda ser una bendición para otros..
CUANDO NECESITES UN AMIGO EN QUIEN CONFIAR

Reynald era un noble con el derecho a ser duque de sus tierras, pero su hermano menor se rebeló en su contra y le usurpó sus tierras.
El hermano de Reynald quería a su hermano fuera del camino pero no quería matarlo; de modo que elaboró un plan muy ingenioso.
Como Reynald era muy alto, su hermano lo puso en una habitación con una puerta mucho más pequeña que lo normal.
Si Reynald bajaba algo de peso podría pasar por la puerta y se le dejaría salir.
De hecho, su hermano usurpador le prometió que si lograba salir del cuarto le restituiría la libertad y su título.
Pero Reynald no era un hombre de disciplina y su hermano lo sabía. Todos los días ordenaba que llevaran comidas deliciosas al cuarto de Reynald. Y Reynald se las comía. Así, en lugar de adelgazar, se puso más y más gordo.
Una persona que carece de disciplina está en un calabozo sin barrotes. ¿Están sus hábitos haciendo de usted un prisionero?
Maxwell, J. C. (2001; 2003). Las 17 Cualidades Esenciales de un Jugador de Equipo; (Page 73). Thomas Nelson, Inc.
Es nuestro deber mantener la llave de nuestra propia libertad en nuestra mano. No hay excusa para decir no puedo. En Dios podemos vencer todo hábito dañino. ¿Qué te mantiene prisionero? ¿Comida, bebida, TV, Internet? Sé libre hoy mismo, no fuiste hecho para estar detrás de barrotes, sino para volar como el águila.
Y dije: !!Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Salmo 55:6
La gloria de Efraín volará cual ave, de modo que no habrá nacimientos, ni embarazos, ni concepciones. Oseas 9:11
EL GUERRERO
por Lynn Tilma (Tr. P.Reina)
ESTOY MOLDEANDO UN GUERRERO, dijo El.
¿Un guerrero?
SI, UN GUERRERO.
Oh, Señor, ¡él es demasiado pequeño!
NO, dijo El y sonrió. EL TIENE EL TAMAÑO JUSTO.
Señor, ¿recuerdas a Sansón? Ahora, ese sí que era un guerrero – fuerte.
¿Recuerdas la fuerza que pusiste en él, Señor? Sí, Sansón fue un
verdadero guerrero. Hazlo como él, Señor.
NO, ESTE ES MI GUERRERO. Y SU FUERZA ESTARA EN MI.
Señor, su corazón es demasiado tierno. Un guerrero no puede tener un
corazón tan tierno.
SU CORAZON ES PERFECTO, dijo El.
Señor, un guerrero tan pequeño - ¿qué arma usará?
USARA MUCHAS. HE AQUI LA PRIMERA.
¿Un arpa? Oh, Señor, ¡un arpa! - ¿qué clase de arma es un arpa?
UN ARPA ES UN ARMA PODEROSA.
Mmmm…¿qué más, Señor? Tal vez una espada, ¿una gran espada, Señor?
O tal vez una lanza, una lanza enorme – pero no demasiado pesada para
tan pequeño guerrero.
TENDREMOS ESAS ARMAS MAS ADELANTE. PERO TODAVIA NO.
¿Entonces qué otra arma, Señor?
SU VOZ.
¿Su voz? ¿Su voz, Señor? ¡Ah! Una voz como la de Elías para pedir que
caiga fuego sobre sus enemigos.
NO, NO, UNA VOZ COMO ESTA. TENDRA UNA VOZ AGRADABLE, LA VOZ DE UN SALMISTA.
¿La voz de un salmista, Señor? ¿Como guerrero? Oh, Señor, más bien
dale una voz como la de Elías.
NO, SU VOZ ES PERFECTA, dijo El y sonrió otra vez. CON SU VOZ, EL SE DARA EN ADORACION. Y ESA, POR CIERTO, ES UN ARMA MUY PODEROSA.
¿La voz de un salmista? ¿La voz de adoración? Oh, Señor, por lo menos
dale un escudo, un escudo grande, Señor.
YO SERE SU ESCUDO.
¿Dónde entrenarás este guerrero, Señor?
LO ENTRENARE EN LAS PRADERAS.
¿En las praderas? Señor, ¡ningún guerrero se entrena en las praderas!
SI, LA PRADERA ES EL LUGAR PERFECTO PARA ESTE GUERRERO.
Señor, ¿qué clase de guerrero es éste – tan pequeño, con un corazón
tan tierno y armas tan extrañas? ¿Y a qué enemigo podrá matar este
pequeño?
MATARA A MUCHOS.
¿De verdad, Señor? ¿Y dónde encontará enemigos tan pequeños?
SUS ENEMIGOS NO SERAN PEQUEÑOS……BIEN……¡YA TERMINE!
¿Señor? ¿Señor? ¡Pero si es sólo un muchacho, Señor!
SI, ES UN MUCHACHO, Y MATARA A GOLIAT.
TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE.